Un panel egipcio que fue profanado por Akhenatón

Akhenatón fue un faraón hereje. Durante su reinado, en torno a los años 1353-1336 a.C., emprendió una auténtica revolución religiosa al convertir a Atón, el disco solar, en el dios único de Egipto y al prohibir el culto a los demás dioses. La religión centrada en el disco solar ya se estaba perfilando durante el reinado de su padre, Amenhotep III, pero Akhenatón fue un paso más allá al profanar las principales figuras religiosas, entre ellas Amón, el rey de los dioses, explica Vincent Francigny, investigador asociado del Museo Americano de Historia Natural en Nueva York, a Historia National Geographic.

Desde 2009, la Misión Arqueológica Francesa en Sedeinga excava en este sitio arqueológico situado al norte de Sudán, la antigua Nubia, donde años atrás fueron hallados los vestigios de cientos de pirámides pequeñas que fueron erigidas durante el Reino de Kush. Las tumbas más antiguas de la necrópolis de Sedeinga datan del Reino de Napata (900-350 a.C.), la fase más antigua del Reino de Kush, y las más tardías datan del Reino de Meroe (350 a.C.-350 d.C.).

En diciembre de 2012, los arqueólogos hallaron en la necrópolis un panel de época egipcia que había formado parte de un templo aledaño construido por Amenhotep IIIpara Tiyi, su gran esposa real. El panel había sido retirado de su emplazamiento original para ser reutilizado a modo de banco, para sostener un ataúd de madera, en una de las tumbas del período napateo. Cuando abrimos la tumba no había absolutamente nada sobre la superficie del panel, pero decidimos darle la vuelta para inspeccionar el reverso. Nos sentimos felizmente sorprendidos al descubrir un maravilloso relieve bien preservado con la figura del dios Amón, cuenta Francigny, uno de los miembros de la misión arqueológica, a este medio. Desde el principio nos pareció que la pieza había sido cortada para preservar cuidadosamente la figura del dios. Pero también resultó obvio que mucho tiempo atrás algunos detalles habían sido eliminados con un martillo para después ser restaurados. El nombre y el rostro de Amón habían sido destruidos y posteriormente reparados al tallar las formas más profundamente en la piedra, creando así surcos de diferentes profundidades, añade.

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