Garum, el kétchup romano para los pudientes

Finales del siglo II de nuestra era. Unos agrimensores están trazando los ejes del ager baelonensis. Del orto del sol a su ocaso nace el decumano máximo o la calle principal que acabará en las puertas del este y del oeste. Esta gran y ancha avenida, enlosada aún y con su acera de chinos de canto, está cruzada por el cardo máximo, la otra travesía más importante delineada de norte a sur con sus respectivas puertas. En frente, un mar azul turquesa casi transparente y una arena fina y rubia como pocas playas de España. A su derecha, la punta Camarinal, que toma su nombre del arbusto camarina, especie endémica, cuyos frutos llegaron incluso a comercializarse. A la izquierda de la ensenada de la playa de Bolonia, punta Paloma. Y a sus espaldas Sierra Plata. No cabe mayor belleza natural y paisajística para la ciudad que sería famosa en el imperio romano por sus salazones de pescado y la salsa garum.

Baelo Claudia es un conjunto arqueológico espectacular, no solamente por el entorno único donde se ubica sino por la ciudad en sí misma. Pequeña, apenas 13 hectáreas de terreno, pero completísima, hasta el punto de que los historiadores se preguntan por qué está sobredimensionada. Pudiera ser -apartemos el hecho de su prosperidad económica gracias a sus fábricas de alimentos-, que fuera la cabeza de otras villas romanas ya desaparecidas de menor entidad.

Leer el artículo completo: ABC
    Blogger Comment

0 comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por dejar su comentario ;)