La tumba de El Negro de Triana a la que daban patadas para encontrar marido

Cuenta la leyenda que si te quieres casar, tienes o bien que encontrar el pajarito en el azulejo de la parroquia de San Pedro o irte a Santa Ana y darle siete patadas a compás a la tumba de «El Negro», una sepultura que guarda una curiosa historia y que tiene una altísima calidad artística.

Allí, en Santa Ana, junto al retablo de Ánimas, se encuentra la lápida de Íñigo López, un supuesto esclavo que fue enterrado allí en 1503, y cuyo autor no es otro que Francisco Niculoso Pisano, uno de los más grandes ceramistas de la historia, el cual tiene muy pocas obras documentadas y que introdujo el oficio de la alfarería en el arrabal.

Amparo Rodríguez Babío, archivera de Santa Ana, detalla a ABC de Sevilla esta historia que se cuenta también en el libro «Sevilla monumental y artística» de José Gestoso, que parte de un suceso que ocurrió a mediados del siglo XIX, cuando a un feligrés, conocido en el barrio como Castro, mientras se encontraba orando ante la capilla de las Ánimas se le apareció un anciano fantasma que le indicaba que allí, detrás de un retablo, estaba la tumba de un esclavo que había sido asesinado por un marqués.

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