El misterioso pudridero de El Escorial para momificar a los reyes españoles muertos

El Real Monasterio de El Escorial nació en su origen con la intención, más allá de conmemorar la victoria de San Quintín sobre los franceses, de servir de sepulcro para los reyes y familiares de la dinastía Habsburgo.

En 1573, Felipe II hizo trasladar así al templo los restos de su padre, Carlos I, y de otros Habsburgo para ser reunidos en un primitivo sepulcro que, casi un siglo después, Felipe IV sustituiría por la actual y vistosa Cripta Real. No en vano, el Panteón Real y el de los Infantes, que ha servido como lugar de descanso para los restos mortales de la gran mayoría de miembros de la Familia Real española, tanto de la dinastía de los Habsburgo como de los Borbones, tiene una estancia previa siempre envuelta de misterio: el pudridero, donde los cuerpos deben esperar aproximadamente 30 años a su momificación.

La muerte estos días del primo del Rey, Don Carlos de Borbón-Dos Sicilias y Borbón-Parma, quien fue nombrado Infante en 1994 por expreso deseo del Rey Don Juan Carlos, ha devuelvo momentáneamente a la actualidad el proceso de «momificación» que debe realizarse a los Reyes y a los Infantes antes de descansar definitivamente en paz en El Escorial. Como si fuera algo así como un secreto, cuando evidentemente no lo es, los guías del Palacio Monasterio de El Escorial suelen dotar de un tono misterioso a su voz al mencionar que existe una sala contigua al Panteón de los Reyes, con suelo de granito y techo abovedado, que hace las veces de pudridero y que en la actualidad permanece ocupado por los restos mortales de varios Infantes, entre ellos Don Jaime de Borbón, y porlos Condes de Barcelona.

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