Cuando en Sevilla en verano había… nieve

Cuando el mercurio sobrepasa los 40 grados, resulta impensable en esta tórrida Sevilla no hacer uso de electrodomésticos básicos hoy día como el frigorífico, congelador o aparatos de aire acondicionado que puedan sofocar las altas temperaturas. A diario los termómetros aparecen en los medios informativos para reiterar lasolas de calor y «confirmar» que en verano, la canícula pocas veces da una tregua.

Pero por todos es sabido que este incensante bochorno, propio de la época estival, no es novedad. Aunque cada año nos parezca que llega la más abrasadora de todas las olas de calor habidas y por haber, cierto es que antaño -y no hablamos de hace siglos, sino de hace tan sólo décadas- también se soportaban en la capital hispalense los 40 grados a la sombra. Por aquel entonces, y nos remontamos a la década de los años 50, aliviar el calor era cuestión de aprovechar los escasos recursos de los que la mayoría disponían.

Había que buscar los resquicios para alcanzar algún soplo de aire fresco, y muchos dormían a la intemperie con los colchones en el patio para conseguir conciliar el sueño aprovechando el leve descenso de las temperaturas nocturnas. Pero, si durante el día también existía en la ciudad un sol carnívoro, ¿cómo hacían frente a los azotes del mercurio?

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