Por qué las tormentas van para Carmona y el gallo de Morón se quedó sin plumas

Como siempre que llueve, escampa, todas las tormentas acaban en calmona, que es la calma atmosférica que sucede al aguacero intenso. Así que todas las tormentas van para Carmona, que es la forma en que el hablante meridional cambia la lateral por la vibrante en el par de consonantes líquidas. Pero es que además, la ciudad de Carmona está en la trayectoria de los vientos de Poniente que traen las nubes de lluvia sobre la ciudad de Sevilla, resultando así que, contempladas desde la capital, efectivamente todas las tormentas se dirigen hacia la ciudad carmonense.

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