El ajo negro no huele y es ¡diez! veces más beneficioso que el normal

El ajo, tal y como lo conocemos, forma parte de cualquier "fondo de armario" en la cocina. Sin embargo, desde hace algunos años ha irrumpido en las cocinas un nuevo producto: el ajo negro. Como bien apunta Alejandro Ibáñez Castro, arqueólogo especialista en gastronomía, es posible datar el uso del ajo desde la época de los egipcios y los sumerios pasando por todas las épocas de la civilización hasta nuestros días. Con diferente aceptación en cada una de ellas: vinculado al consumo de clases altas, complemento en las tumbas para asegurar un buen descanso en la otra vida o razón para ser ignorado. Incluso en nuestros días muchos se echan para atrás cuando perciben que su interlocutor lo ha consumido.

A estas alturas son de sobra conocidos los beneficios del ajo en nuestra salud. Mejora la inmunidad, elimina la fatiga potenciando la fuerza física, previene contra los resfriados, protege el hígado y refuerza la actividad de la próstata. También reduce el nivel de colesterol, regula el nivel de azúcar en la sangre y previene la hipertensión. Estudios preliminares sugieren que el consumo del ajo reduce el peligro de desarrollar algunos tipos de cáncer, especialmente los relacionados con el tracto gastrointestinal. La Organización Mundial de la Salud, a través de sus recomendaciones, aconseja la ingesta de al menos un diente de ajo al día para prevenirlo. Aunque también aclaran que su consumo excesivo causa efectos secundarios como dolores estomacales.

Fuente: Cocinatis
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