El día en que Hitler condenó a muerte a una mujer por hacer un chiste sobre él

Dicen los expertos que las carcajadas alargan la vida y que aprender a reírse de uno mismo es bueno para la autoestima. Sin embargo, no debió pensar lo mismo Adolf Hitler cuando, a través de uno de sus bien conocidos Tribunales del Pueblo, condenó a muerte a una mujer alemana por contar un inocente chiste crítico con su figura. Amante de la censura y poco amigo de las bromas, el Führer prefirió guillotinar a la «exaltadora» acusándola de derrotismo y, así, cortar el problema de raíz.

Corría por entonces el año 1943, una época de decadencia para el nazismo en términos militares. Y es que, por un lado, el eterno aliado italiano de Hitler –Benito Mussolini- andaba a tiros con unos invitados poco deseados: los aliados, quienes habían decidido entrar en la tierra de la pizza por mar a base de fusiles y granadas. No iban mejor las cosas en el norte de África donde, después de años a cañonazos, el Afrikakorps habían tenido que retirarse a tierras más seguras. Finalmente, la situación tampoco había mejorado para el Führer en el último gran frente de guerra: Rusia, un páramo congelado en el que los soldados alemanes tocaban a retirada con los soviéticos pisándoles la esvástica.

Fuente: ABC
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