¿Qué ha pasado con los animales enviados por los rusos al espacio?

La agencia espacial rusa lanzó a mediados de abril una cápsula científica ocupada por un centenar de animales entre ratones, jerbos, lagartos y caracoles. El objetivo de la misión, denominada Bion-M, era comprobar el grado de resistencia de estas criaturas a las condiciones de ingravidez. Después de treinta días en órbita, la nave ha regresado a la Tierra, pero algunos de sus pequeños viajeros se han quedado en el camino. La mitad de los 45 ratones llegaron muertos, lo que puede parecer un desastre pero cumple las previsiones de los investigadores. Sin embargo, inesperadamente, los ocho jerbos que iban a bordo también pasaron a mejor vida «por un fallo en el equipo», reconoce Vladimir Sychov, de la Academia de Ciencias de Rusia.

«Esta es la primera vez que animales han sido enviados solos al espacio durante tanto tiempo», apunta Sychov. Durante el mes que han permanecido orbitando la Tierra, se han realizado decenas de experimentos proporcionados por institutos rusos, la NASA y distintos organismos europeos. Los ratones, por ejemplo, fueron analizados para conocer el estado de su densidad ósea, músculos y sistema cardiovascular, además de pasar diversos test de resistencia psicológica. El objetivo es comprender mejor los efectos de la microgravedad en los organismos vivos y las posibles alteraciones biológicas bajo el impacto de la radiación ionizante que proviene del espacio, lo que podrá ser aplicado a los seres humanos en los vuelos de larga duración, como el ansiado viaje a Marte.

Fuente: ABC
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