El joven que salvó la misión del Apolo 12


Hace unos años, Hollywood hizo mundialmente conocida la odisea que vivieron los tripulantes de la misión Apolo 12 para poder regresar sanos y salvos a la Tierra, después de la explosión de un tanque de oxigeno en medio del espacio. Sin embargo, lo que muy pocos saben es que la misión inmediatamente anterior estuvo también a punto de acabar en tragedia.
Todo sucedió el 14 de noviembre de 1969 durante el lanzamiento del Apolo 12, en un día cubierto de nubes y muy lluvioso. Según nos cuenta Álvaro Ibáñez en el blog «Microsiervos», a los 36 segundos de iniciarse el despegue, la fricción del cohete mojado con el aire provocó un rayo entre este y la torre de lanzamiento, que desactivó el ordenador de abordo del módulo de mando y algunos de sus sistemas. Veinte segundos después, un segundo rayo impactó contra la nave inutilizando otros indicadores como el de altitud y los giroscopios.

Durante unos angustiosos segundos los astronautas viajaron a más de 1.600 kilómetros por hora a ciegas. Por suerte, los sistemas del enorme cohete Saturno V no se vieron afectados por la descarga y continuó con su trayectoria correcta. Momentos después, los ingenieros de tierra consiguieron reiniciar los ordenadores de módulo de mando, pero los datos que recibían carecían de todo sentido.
Incapaces de interpretar los datos que llegaban desde la nave, en el centro de control se planteaban la posibilidad de abortar la misión, a la vez que empezaban a temer por la vida de los tres astronautas que viajaban a bordo. Por suerte para ellos, un ingeniero de tan solo 26 años, con gafas y aspecto desaliñado tenía la solución a su grave problema.
Fuente: ABC.es
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